Expertos exigen justicia a horas de iniciar otro juicio por el asesinato de Marielle Franco

Los investigadores reconocieron que Marielle Franco «era una defensora de los derechos humanos que se manifestaba contra el racismo sistemático, la discriminación estructural y la brutalidad policial en Brasil”

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Marielle defendía la lucha por la dignidad de los territorios de las favelas en Río de Janeiro. Como habitante de Maré, defendió las políticas de seguridad pública y los derechos de la población de la favela. Foto: Annelize Tozetto en Brasil de Fato


24 de febrero de 2026 Hora: 00:12

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Expertos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) exigieron el lunes que «la justicia plena prevalezca» a horas del juicio que comienza el martes contra los cinco acusados de planear y financiar el asesinato de la feminista y política brasileña Marielle Franco y su chófer en 2018.

En este sentido, 16 especialistas independientes, relatores especiales y voceros de grupos de trabajo de la ONU declararon que además de representar el capítulo final por justicia para Marielle Franco, el juicio es un hito importante «en el combate a la impunidad estructural del racismo, de la discriminación y de la violencia contra defensores de derechos humanos, mujeres, personas afrodescendientes y LGBTIQ+ en Brasil».

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Al destacar que Marielle Franco «era una defensora de los derechos humanos que se manifestaba contra el racismo sistemático, la discriminación estructural y la brutalidad policial en Brasil”, reconocieron que “ella era víctima de discriminación interseccional, específicamente la intersección entre racismo, clasismo, misoginia y prejuicio con base en la orientación sexual”.

Ese grupo está conformado por la Relatora Especial de la ONU sobre formas contemporáneas de racismo, discriminación racial, xenofobia e intolerancia, Ashwini K.P., y el Relator Especial sobre ejecuciones extrajudiciales, sumarias y arbitrarias, Morris Tibdall-Binz.

Igualmente firman la Relatora Especial sobre la promoción y protección del derecho a la libertad de opinión y expresión, Irene Khan; y la Relatora especial sobre los derechos a la libertad de reunión pacífica y asociación, Gina Romero, entre otras integrantes.

Entre los cinco acusados en el juicio figuran el exdiputado José ‘Chiquinho’ Brazão; su hermano Domingos Brazão, funcionario del Tribunal de Cuentas de Río de Janeiro, y el exjefe de Policía Civil, Rivaldo Barbosa.

Los tres fueron denunciados en la confesión hecha por Ronnie Lessa, exagente de la Policía de Río de Janeiro e integrantes de los grupos parapoliciales combatidos por Marielle Franco.

Lessa y el también expolicía Élcio Queiroz, asesinos confesos de la activista y de su conductor Anderson Gomes, fueron condenados a 78 años y 9 meses de prisión, y a 59 años y ocho meses, respectivamente, como autores materiales del crimen.

De acuerdo con el Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra de Brasil, en una investigación presentada por el juez Alexandre de Moraes, del Supremo Tribunal Federal (STF) sobre el asesinato de la concejala Marielle Franco por el Partido al Socialismo (PSOL), los hermanos Brazão (el diputado federal  Chiquinho Brazão y Domingos Brazão, asesor del Tribunal de Cuentas del Estado de Río de Janeiro) decidieron asesinar a Marielle Franco porque se oponía a la votación del PLC 174/2016, de Chiquinho, entonces concejal.

El proyecto, conocido como PL da Grilagem, contemplaba la regularización de lotes en barrios donde actúan las milicias en Río de Janeiro.

Marielle Franco y el PSOL se opusieron al PLC 174, que acabó siendo aprobado el día de la muerte de la concejala, el 14 de marzo de 2018, con 27 votos a favor.

“Ella se oponía precisamente a este grupo que, en el Ayuntamiento de Río de Janeiro, quería regularizar terrenos para uso comercial, mientras que su grupo quería utilizar esos terrenos para fines sociales, para vivienda popular”, comentó el MST.

Marielle representó la lucha por los derechos de los negros, las mujeres, los residentes de favelas, las personas lesbianas, gays, bisexuales, travestis, transexuales y transgénero (LGBTQ+) y la población invisibilizada por la exclusión y los prejuicios sociales.

El MST, que ha reclamado también que se haga justicia por el asesinato de la líder social brasileña, recalcó que “Marielle fue asesinada en un contexto político golpista en Brasil, donde la lucha de clases tiende a intensificarse cada vez más. La intervención en Río de Janeiro refleja este escenario y presenta los límites de un Estado que insiste en creer que la seguridad pública se garantiza con policías en las calles, con la UPP (Unidad de Policía Pacificadora), y no con el acceso a políticas de educación, salud, ocio y trabajo”.

Hoy, el esclarecimiento de los hechos, las sentencias a los responsables el crimen y la justicia siguen siendo reclamos, y a la vez una lucha que no solo es brasileña, sino que se ha convertido en un paradigma de la resistencia negra, feminista y pobre.

Marielle Francisco da Silva nació en Río de Janeiro el 27 de julio de 1979 y fue criada en la favela Maré. Hija de Marinete Francisco y Antonio da Silva Neto, tuvo una hermana menor, Anielle Franco, y a su hija Luyara cuando tenía 19 años.

Marielle defendía la lucha por la dignidad de los territorios de las favelas en Río de Janeiro. Como habitante de Maré, defendió las políticas de seguridad pública y los derechos de la población de la favela. Se opuso a la implementación de las Unidades de Policía Pacificadora (UPP), las mismas que intervienen las favelas brasileñas.

Autor: teleSUR - lvm - SH

Fuente: teleSUR - Agencias